Batalla de Marihueñu
Segunda gran victoria de Lautaro que demuestra la adaptación táctica mapuche.
Relato del suceso
Tras la victoria de Tucapel en 1553, Lautaro consolidó su mando como toqui y perfeccionó la táctica que ideó: oleadas sucesivas de guerreros descansados que relevaban a los combatientes agotados, anulando así la ventaja del armamento pesado español.
El gobernador Francisco de Villagra organizó una expedición de represalia con la élite militar de la colonia para vengar la muerte de Valdivia. En los llanos de Marihueñu, cerca de la costa, los confió en su artillería y caballería para imponerse sobre los indígenas.
Lautaro los esperó con una estrategia calculada: guerreros fingieron retroceder para atraer a los soldados al terreno pantanoso donde los caballos quedaban atrapados. Entonces atacaron desde todos los flancos con oleadas organizadas. Los españoles quedaron rodeados. Villagra logró escapar herido, pero el ejército fue aniquilado.
Marihueñu fue la confirmación de que la victoria de Tucapel no fue un golpe de suerte sino el fruto de un sistema táctico superior. Los mapuche habían aprendido a derrotar al enemigo con las propias armas del conocimiento: observando, adaptando y superando. Lautaro quedó como el comandante indiscutido del sur de Chile.