La Captura y Ejecución de Caupolicán
El toqui máximo de la Guerra de Arauco cae en una emboscada y es ejecutado con vileza por los españoles.
Relato del suceso
Tras la muerte de Lautaro, Caupolicán asumió el peso total de la resistencia. Durante años mantuvo el sur bajo control mapuche, impidiendo la reconstrucción de los fuertes destruidos y hostigando permanentemente las posiciones españolas.
En 1558 fue traicionado por un informante mapuche y capturado mientras preparaba un ataque. Los españoles lo exhibieron encadenado ante las comunidades para demostrar su poder. El gobernador García Hurtado de Mendoza organizó su ejecución como espectáculo público.
La ejecución fue especialmente cruel: Caupolicán fue empalado vivo. Antes de morir, según las crónicas, pateó al niño que el sacerdote quiso bautizarlo, negando el rito cristiano hasta el final. También su esposa Fresia presenció el evento; según la leyenda, le arrojó a su hijo en brazos increpándolo por haberse rendido en vez de morir en combate.
La muerte de Caupolicán no detuvo la guerra. El sistema que él y Lautaro construyeron —la elección de toquis por méritos, la táctica de oleadas, la resistencia territorial— continuó por más de 300 años. Alonso de Ercilla inmortalizó a Caupolicán en 'La Araucana' como símbolo de la dignidad indígena, haciendo de él el héroe épico más famoso de la literatura hispanoamericana.